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sábado, 19 de septiembre de 2009

Por unos cielos despejados

El otro día vía astroseti me encuentro con un simulador de contaminación lumínica.

Es un tema recurrente en las conversaciones con algunos colegas, las farolas.

¿De verdad hacen falta tantas farolas? ¿Los que pasen de la treintena recuerdan que hubiesen tanta luz por la noche?

La contaminación lumínica es un verdadero problema para los aficionados a la observación astronómica y más si vivimos en una ciudad. Si solo fuera ese el problema se podría pensar que para cuatro "flipaos" que miran las estrellas que más da las farolas que haya. Pero ¿y el despilfarro energético que supone?

Solamente con que se eliminarán la mitad de las farolas ¿os imagináis la cantidad de dinero que se podría ahorrar un municipio?

Las farolas de cabeza redonda, otro despilfarro. ¿Para qué leches queremos emitir luz hacia arriba? La gente habitualmente va por el suelo no por el aire. Y los que viven en un piso, os digo por experiencia que no mola nada tener una farola justo debajo.

Que si planes urbanísticos, bulevares, desarrollo sostenible, reciclaje, etc... y luego una medida tan simple de implantar como colocar menos farolas y mejor distribuidas, con menos vatios (si solo apuntan hacia abajo hacen falta menos vatios que si la luz se dispersa en todas las direcciones) ¿Por qué no se hace?

Porque cuánto más grande y costoso sea un proyecto más dinero se llevará alguien en comisiones. O sencillamente a nuestros alcaldes les parezca más bonita una ciudad que se vea desde el espacio.

Quizás solo sea una cuestión de voluntad, de querer hacerlo.

Como cada vez que se hace un bordillo en una acera o en un paso de cebra ¿cuánto costaría rebajarlo en cuña para adaptarlo a minusválidos? Nada, solo voluntad.

Echadle un ojo al simulador, merece la pena echarle un ojo para ver lo que nos estamos perdiendo.

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