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jueves, 3 de enero de 2008

El avance tecnológico y la retroinformática.

Vaya titulito, creo que ambos aspectos están íntimamente relacionados en algunos casos, por ejemplo el mío.

¿Y cuál es esa relación? Muy sencillo.

Los que utilizamos el ordenador para jugar (aunque no solo para eso), llega un momento inevitable en el que se te queda obsoleto para jugar a los “últimos lanzamientos”.

Con obsoleto me refiero a que el equipo no se puede ampliar más, que la placa base no admite ni más memoria RAM, ni una tarjeta gráfica mejor etc. Vamos que tienes el ordenador “a toda pastilla” pero ya no puedes ni instalar los juegos nuevos del mercado.

Cuando ese momento llega se plantean varias opciones. Una de ellas puede ser comprarse un ordenador nuevo y por supuesto más potente. Con esta decisión tomada quedan otras muchas dudas a la hora de elegir el hardware apropiado. El eterno dilema para alcanzar la relación perfecta entre prestaciones, dinero y la esperanza de vida de la nueva máquina.

Pero no es ahí donde voy a entrar... hoy.

Otra opción es aguantar con el equipo hasta el infinito y más allá, bueno quizás no tanto.

Cuando tomas esta decisión, que en realidad no suele ser una decisión meditada, sencillamente vas aplazando la adquisición de un PC nuevo por los motivos que sea, económicos, y a veces hasta sentimentales (le has cogido cariño). Si, hay gente así de rara que le coge cariño a los PC.

En cualquier caso y como no funcionan decentemente los nuevos juegos, y algunos ya no se dejan ni instalar, pues vas probando otras formas de entretenimiento dentro de las posibilidades de la máquina, que curiosa e irónicamente cada vez te parece más versátil. :)

Y sobre todo si antaño fuiste de los que en su día jugaste en ordenadores de 8 bits, con 48K y un zumbador por altavoz te das cuenta de que los emuladores convierte tu “viejo” PC de nuevo en campo abonado para que sigas jugando en él de por vida.

Por otro lado, siguen funcionando los juegos que de una u otra manera marcaron una época, que son más “modernos” y tienen una comunidad de usuarios apabullante que a día de hoy y después de más de diez años siguen haciendo mapas, mods, y bots para Doom, Quake, y aún más modernos Quake III y Return to Castle Wolfestein (este con un modo multijugador muy completo y variado), Hal-Life y como no Counter-Strike.

Todos estos juegos y las comunidades que los apoyan permiten que mi modesta máquina le queden muchos años de vida, si los achaques de los años lo permiten.

A estas alturas aún no he mencionado las características de mi obsoleto y potente maquinón ;)

Las configuración inicial, cuando lo compré en el 2001:

  • Placa base: Aopen ( no recuerdo el modelo ahora mismo).

  • Procesador: Intel Pentium IV a 1,4 Ghz

  • RAM: 512 MB

  • Disco duro: 60GB

  • Gráfica: GeForce 2 con 64 MB, AGP 4x

  • Sonido: Sound Blaster Live 5.1 (con su correspondiente sistema de altavoces)

  • Monitor CRT Fujitsu de 19 pulgadas.


Y la configuración actual:

  • Misma placa

  • Procesador: Intel Pentium IV a 2 Ghz (overclockeable 2,4 Ghz)

  • Controladora de disquetes Catweasel (para leer y escribir disquetes de Amiga)

  • Disquetera de 5'25 “ (para intercambiar información fácilmente con otros ordenadores con este soporte).

  • Gráfica: nVidia GeForce FX 7200 de 128 MB, AGP 8x con salida DVI, S-Video y VGA.

  • RAM: 1GB

  • 2 Discos duros: el original de 60GB y otro de 160GB.

  • Monitor: TFT Philips 190S

  • Fuente de alimentación Enermax de 400W con ventilación regulable.

  • El ventilador del micro con un enorme disipador de cobre.

  • Cables redondos para facilitar el flujo de aire dentro de la caja.

  • Láminas internas de insonorización para evitar además la propagación de vibraciones.

Estareís conmigo que para ser un PC es bastante peculiar, sobre todo por la Catweasel y las dos disqueteras una de 3,5” y la otra de 5'25” ;)

Todo ello con arranque dual de Debian (cosas un poco más serias) y Windows 2000 Proffessional (para jugar y algo más).

Tecnicismos a parte, y volviendo al tema de los juegos, todo el abandonware disponible, sumado a los emuladores y si eres un poco emulero puedes tener en una sola máquina prácticamente la totalidad de los juegos de 8 y 16 bits tanto de ordenadores como de consola y máquinas recreativas de no hace mucho tiempo :)

Claro que por otro lado, es probable que más de uno no conozca nada de esto o muy poco si tiene un pedazo de maquinón y solo juega a los últimos lanzamientos superespectaculares. Sin embargo yo con este PC no puedo ni plantearme comprarme un juego de los nuevos, tipo BeoWulf, The Witch o Crysis. Algunos de ellos requieren Windows Vista y DirectX 10 que sacan el máximo partido de las tarjetas gráficas, ya están sacando placas para poder colocar cuatro tarjetas gráficas en paralelo. Hasta ahora no es raro encontrarse dos nVidia que solo ellas ya superen los 1200€.

Algo menos de lo que me costó mi equipo completo.

Resumiendo: Para jugar decentemente a los últimos juegos de ordenador es necesario tener un ordenador extremadamente potente (más de 2000€ si quieres que te valga para poco más de dos años). Cuando ves que tu ordenador no puede seguir el ritmo que el mercado manda, hay una alternativa a comprarte una nueva máquina y es salirte del mercado. Entre abandonware, emuladores de plataformas antiguas, juegos no tan antiguos pero si clásicos que siguen con una gran comunidad activa detrás de miles de jugadores y creadores por todo el mundo (Doom, Quake, Half-Life, solo hablo de lo que conozco, por eso no trato por ejemplo juegos de ROL). También existen grupos de desarrolladores independientes que realizan juegos a menudo gratuitos o de bajo coste cuyos requisitos mínimos son mucho más amables. En fin todo un mundo, del que forma una parte muy importante la retroinformática ya que el ordenador ya no solo se usa para jugar si no para desarrollar para plataformas retro como se puede ver en los 52 lanzamientos que ha habido para el incombustible ZX Spectrum en el año 2007.

1 comentario:

Excalibur Argentina dijo...
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